Historia
del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S.
Resumen
Tomo I
I.
La lucha por la creación del Partido Obrero
Socialdemócrata en Rusia (1883-1901) > Ver indice
El
Partido Obrero Social Demócrata marxista de Rusia
surgió, en primer lugar, de la lucha contra el
populismo, contra sus ideas falsas y nocivas para la
causa de la revolución.
Sólo
destruyendo ideológicamente las concepciones de los
populistas podía prepararse el terreno para la
creación del Partido obrero marxista en Rusia. Plejanovy su grupo
"Emancipación del Trabajo" asestaron un golpe decisivo
al populismo en la década del 80 del siglo pasado.
En
la década del 90, Lenin remató el aplastamiento
ideológico del populismo y acabó con el.
El
grupo "Emancipación del Trabajo", fundado en 1883,
realizó una gran labor de difusión del marxismo en
Rusia, echó los cimientos teóricos de la
socialdemocracia y dio el primer paso para salir al
encuentro del movimiento obrero.
Con
el desarrollo del capitalismo en Rusia, creció
rápidamente el contingente del proletariado
industrial. A mediados de la década del 80, la clase
obrera comenzó a marchar por la senda de la lucha
organizada, por la senda de la actuación de masas y
bajo la forma de huelgas organizadas. Pero los
círculos y grupos marxistas sólo se ocupaban de
propaganda, sin comprender bien la conveniencia de
pasar a la labor de agitación de masas dentro de la
clase obrera, por cuya razón no se hallaban aún en
contacto práctico con el movimiento obrero, no lo
dirigían.
La
"Unión de lucha por la emancipación de la clase
obrera", creada por Lenin en Petersburgo en el año
1895, que desplegó una labor de agitación de masas
entre los obreros y dirigió huelgas de masas,
representaba una nueva etapa, el paso a la agitación
de masas entre los obreros y a la fusión del marxismo
con el movimiento obrero. Esta "Unión de lucha por la
emancipación de la clase obrera" fue el primer germen
del partido obrero revolucionario en Rusia. Siguiendo
las huellas de la "Unión de lucha" de Petersburgo, se
crearon organizaciones marxistas en todos los
principales centros industriales de Rusia y en las
nacionalidades enclavadas en la periferia.
En
1898 se hizo el primer intento, que no prosperó, de
unificar las organizaciones socialdemócratas marxistas
en un partido, reuniéndose el primer Congreso del
P.O.S.D.R. Pero este Congreso no logró crear todavía
el Partido: no existía programa ni estatutos del
Partido, ni centro único de dirección, ni casi ningún
enlace entre los distintos círculos y grupos
marxistas.
Para
unir y enlazar entre sí las organizaciones marxistas
dispersas, formando un partido único, Lenin concibió y
realizó el plan de creación del primer periódico
revolucionario marxista para toda Rusia: la "Iskra".
Los
principales adversarios de la creación de un partido
político obrero único eran, en este periodo, los
"economistas". Estos negaban la necesidad de semejante
partido. Apoyaban la dispersión y la labor a la manera
artesana y el mal de círculos aislados. Contra ellos,
precisamente, era contra quienes dirigían sus golpes
Lenin y la "Iskra", creada
por él.
La
aparición de los primeros números de la "Iskra"
(1900-1901) representó el paso al nuevo periodo, al
periodo de la verdadera creación, a base de los grupos
y círculos dispersos, del Partido Obrero Social
Demócrata de Rusia.
II.
Formación del Partido Obrero Social Demócrata de
Rusia. En el Partido surgen dos fracciones: la bolshevique y la menshevique (1901-1904) > Ver indice
Durante
los años de 1901 a 1904, crecieron y se fortalecieron,
en Rusia, sobre la base del auge del movimiento obrero
revolucionario, las organizaciones socialdemócratas
marxistas. Mediante una lucha tenaz de principios
contra los "economistas", triunfó la línea
revolucionaria leninista de la "Iskra"
y se superaron la dispersión ideológica y la labor a
la "manera artesana".
La
"Iskra" sirvió de lazo de
unión entre los círculos y grupos socialdemócratas
dispersos, y preparó el II Congreso del Partido. En
este Congreso, celebrado en 1903, se formó el Partido
Obrero Social Demócrata de Rusia, fueron aprobados el
programa y los estatutos del Partido, y se crearon los
organismos centrales de éste.
En
la lucha entablada en el II Congreso por el triunfo
definitivo de la línea de la "Iskra" manifestáronse dentro del
P.O.S.D.R. dos grupos, el de los bolsheviques y
el de los mensheviques.
Las
principales discrepancias existentes entre los bolsheviques y
los mensheviques,
después del II Congreso, versaban sobre los problemas
de organización.
Los mensheviques se aproximaron
a los "economistas" y vinieron a ocupar el puesto de
éstos en el Partido. Por el momento, el oportunismo de
los mensheviques se manifestó
en el terreno de los problemas de organización. Los mesheviques eran
contrarios a un partido revolucionario combativo de
tipo leninista. Abogaban por un partido informe, no
organizado, que fuera a la zaga de los
acontecimientos. Siguieron una línea escisionista dentro
del Partido. Con ayuda de Plejanov, se apoderaron de la
"Iskra" y del C. C.,
valiéndose de estas posiciones centrales para sus
fines escisionistas.
Ante
la amenaza de una escisión por parte de los mensheviques, los bolsheviquestomaron medidas
para cerrar el paso a los escisionistas, movilizaron a
las organizaciones de base en pro de la convocatoria
del III Congreso y editaron un periódico propio,
titulado "Vperiod".
Por
tanto, en vísperas de la primera revolución rusa y ya
en los comienzos de la guerra ruso-japonesa, los bolsheviques y los mensheviques aparecían
como dos grupos políticos independientes el uno del
otro.
III.
Los mensheviques y
los bolsheviques en
el periodo de la guerra ruso-japonesa y de la
primera Revolución Rusa (1904-1907) > Ver indice
La
primera revolución rusa representa toda una etapa
histórica en el desarrollo de Rusia. Esta etapa
histórica consta de dos periodos. En el primer
periodo, la revolución, aprovechándose del
quebrantamiento del régimen zarista, derrotado en los
campos de Manchuria, sigue su marcha ascendente y pasa
de la huelga general de carácter político, en octubre,
a la insurrección armada; en diciembre, barre la Duma buliguiniana y arranca al
zar una concesión tras otra. En el segundo periodo, el
zar, después de rehacerse, gracias a la firma de la
paz con el Japón, se aprovecha del miedo de la
burguesía liberal a la revolución y de las
vacilaciones de los campesinos, les echa a éstos como
una limosna la Duma de Witte y
pasa a la ofensiva contra la clase obrera y la
revolución.
Los
tres años que, sobre poco más o menos, duró la
revolución (1905 a 1907) fueron, para la clase obrera
y los campesinos, una escuela tan fecunda de educación
política como no hubieran podido serlo treinta años de
evolución pacífica y normal. Lo que no habían
conseguido hacer ver decenas y decenas de años de
desarrollo pacífico, lo hicieron ver claramente esos
pocos años de revolución.
La
revolución puso de manifiesto que el zarismo era el
enemigo jurado del pueblo, un mal que sólo podía
curarse con la tumba.
La
revolución enseñó que la burguesía liberal no buscaba
su aliado en el pueblo, sino en el zar; que era una
fuerza contrarrevolucionaria; y que el pactar con ella
equivalía a traicionar al pueblo. La revolución enseñó
que el jefe de la revolucióndemocráticoburguesa sólo podía
serlo la clase obrera, que sólo ella era capaz de
desalojar a la burguesía liberal, a los kadetes, de emancipar a los
campesinos de su influencia, de aplastar a los
terratenientes, de llevar a término la revolución y de
allanar el camino hacia el socialismo.
La
revolución enseñó, finalmente, que pese a sus
vacilaciones, los campesinos trabajadores son la única
fuerza importante capaz de aliarse a la clase obrera.
Durante
la revolución lucharon dentro del P.O.S.D.R. dos
líneas políticas: la de losbolsheviques y la de los mensheviques.
Los bolsheviques ponían rumbo
al desencadenamiento de la revolución, al
derrocamiento del zarismo por la vía de la
insurrección armada, a la hegemonía de la clase
obrera, al aislamiento de la burguesía kadete, a la alianza con los
campesinos, a la formación de un gobierno provisional
revolucionario con representantes de los obreros y los
campesinos, al desarrollo de la revolución hasta la
victoria final. Por el contrario, el derrotero que
seguían los mensheviques era
el del estrangulamiento de la revolución. En vez del
derrocamiento del zarismo mediante la insurrección,
preconizaban su reforma y "mejoramiento"; en vez de la
hegemonía del proletariado, la hegemonía de la
burguesía liberal; en vez de la alianza con los
campesinos, la alianza con la burguesíakadete;
en vez de un gobierno provisional revolucionario, la
Duma, como centro de las "fuerzas revolucionarias" del
país.
Así
fue como los mensheviques se
hundieron en la charca del reformismo, convirtiéndose
en vehículo de la influencia burguesa sobre la clase
obrera y pasando a ser, de hecho, agentes de la
burguesía en el campo proletario.
Los bolsheviques demostraron
ser la única fuerza marxista revolucionaria que había
en el Partido y en el país.
Como
es lógico, después de producirse discrepancias tan
graves, el P.O.S.D.R. apareció, de hecho, escindido en
dos partidos, el partido bolshevique y
el partidomenshevique. El
IV Congreso no hizo cambiar en nada la situación de
hecho existente dentro del Partido. No hizo más que
mantener y afianzar un poco su unidad formal.
El V Congreso representó un paso de avance en el
sentido de la unificación efectiva del Partido,
unificación que, además, se llevó a efecto bajo la
bandera bolshevique.
Haciendo
el balance del movimiento revolucionario, el V
Congreso del Partido condenó la línea menshevique, como una línea
reformista, y aprobó la líneabolshevique,
como la línea marxista revolucionaria. Con esto
confirmó, una vez más, lo que había sido ya confirmado
por toda la marcha de la primera revolución rusa.
La
revolución puso de manifiesto que los bolsheviques saben
avanzar, cuando así lo exige la situación, y que han
aprendido a avanzar en vanguardia llevando con ellos
el pueblo al asalto. Pero puso de relieve, asimismo,
que los bolsheviques saben
también replegarse ordenadamente, cuando la situación
toma un carácter desfavorable, cuando la revolución
declina, y han aprendido a replegarse certeramente,
sin pánico y sin precipitación, para mantener indemnes
sus cuadros, acumular fuerzas y, después de rehacerse
con arreglo a la nueva situación, lanzarse de nuevo al
ataque contra el enemigo.
No
es posible vencer al enemigo, si no se sabe atacar
certeramente.
No
es posible evitar un descalabro en caso de derrota, si
no se sabe retroceder certeramente, replegándose sin
pánico y en perfecto orden.
IV.
Los mensheviques y
los bolsheviques durante
el periodo de la reacciónstolypiniana.
Los bolsheviques pasan
a formar un partido marxista independiente
(1908-1912) > Ver indice
Los
años de 1908 a 1912 fueron un periodo dificilísimo
para la actuación revolucionaria. Después de la
derrota de la revolución, bajo las condiciones del
descenso del movimiento revolucionario y del cansancio
de las masas, losbolsheviques cambiaron de
táctica y pasaron de la lucha abierta contra el
zarismo a la lucha por medios indirectos. Bajo las
duras condiciones de la reacciónstolypiniana,
los bolsheviques aprovecharon
las más pequeñas posibilidades legales para mantener
el enlace con las masas (desde las mutualidades
obreras y los sindicatos hasta la tribuna de la Duma)
y acumulaban incansablemente fuerzas para el nuevo
auge del movimiento revolucionario.
En
la dura situación creada por la derrota de la
revolución, por el derrumbamiento de las corrientes de
oposición, el desengaño en punto a la revolución y la
acentuación de los ataques revisionistas de una serie
de intelectuales desertores del Partido (Bogdanov, Basarov,
etc.) contra los fundamentos teóricos de éste, los bolsheviquesacreditaron
ser la única fuerza dentro del Partido que no plegaba
su bandera, que se mantenía leal a su programa y
rechazaba los ataques de los "críticos" de la teoría
marxista (libro de Lenin "Materialismo y Empiriocriticismo"). El temple
ideológico marxista-leninista y su capacidad para
comprender las perspectivas de la revolución ayudaron
al núcleo fundamental de los bolsheviques, estrechamente
agrupados en torno a Lenin, a defender la causa del
Partido y sus principios revolucionarios. "No en vano
dicen de nosotros que somos firmes como la roca",
escribía Lenin, hablando de los bolsheviques.
Durante
este periodo, los mensheviques van
alejándose cada vez más de la revolución. Se
convierten en liquidadores, exigen la liquidación, la
destrucción del Partido clandestino, revolucionario,
del proletariado, se apartan cada vez más abiertamente
del programa del Partido y de sus tareas y consignas
revolucionarias, e intentan organizar su propio
partido, un partido reformista, que los obreros
bautizan con el nombre de "partido obrero stolypiniano". Trotski ayuda
a los liquidadores, cubriéndose farisaicamente con la
consigna de la "unidad del partido", que significaba,
en realidad, la unidad con los liquidadores.
De
otra parte, un grupo de bolsheviques, incapaces de
comprender la necesidad de dar un viraje hacia nuevos
métodos, hacia métodos indirectos de lucha contra el
zarismo, exige que se renuncie a la utilización de las
posibilidades legales y que se retiren los diputados
obreros de la Duma. Este grupo, el de los "otsovistas",
empuja al Partido a romper sus enlaces con las masas,
entorpece la concentración de fuerzas para el nuevo
avance de la revolución. Disfrazándose con frases
"izquierdistas", renuncia, en realidad, a la lucha
revolucionaria, ni más ni menos que los liquidadores.
Liquidadores
y "otsovistas" se unen
contra Lenin en bloque, el Bloque de Agosto,
organizado por Trotski.
Los bolsheviques triunfan en la
lucha contra los liquidadores y los "otsovistas",
en la lucha contra el Bloque de Agosto y defienden con
éxito al Partido proletario clandestino.
El
acontecimiento más importante de este periodo es la
Conferencia de Praga del P.O.S.D.R. (enero de 1912).
En esta Conferencia fueron expulsados del Partido losmensheviques y
se acabó para siempre con la convivencia formal de bolsheviques ymensheviques en un solo
partido. Los bolsheviques dejaron
de ser un grupo político para formar un partido
independiente: el Partido Obrero Social Demócrata de
Rusia (bolshevique). La
Conferencia de Praga puso los cimientos para un
partido de nuevo tipo, para el Partido del Leninismo,
para el Partido bolshevique.
La
depuración del Partido proletario mediante la
eliminación de los oportunistas, de los mensheviques, llevada a cabo
por la Conferencia de Praga, tuvo una grande y
decisiva importancia para el futuro desarrollo del
Partido y de la revolución. Si losbolshevique no hubiesen
expulsado del Partido a los traidores a la causa
obrera, a los oportunistas mensheviques, el Partido
proletario no hubiera podido conducir las masas a la
conquista de la dictadura del proletariado en el año
1917.
V.
El Partido Bolshevique durante
los años de auge del movimiento obrero, que
precedieron a la primera guerra imperialista
(1912-1914)
> Ver indice
Durante
los años del nuevo auge revolucionario (1912 a 1914),
el Partidobolshevique se puso al
frente del movimiento obrero y lo condujo, bajo las
consignasbolsheviques,
hacia la nueva revolución. El Partido supo combinar el
trabajo clandestino con el trabajo legal. Venciendo la
resistencia de los liquidadores y de sus amigos, los
trotskistas y los "otsovistas",
se apoderó de todas las formas del movimiento legal y
convirtió las organizaciones legales en puntos de
resistencia para su actuación revolucionaria.
Luchando
contra los enemigos de la clase obrera y contra sus
agentes dentro del movimiento proletario, el Partido
reforzó sus filas y acrecentó sus vínculos con la
clase obrera. Valiéndose ampliamente de la tribuna de
la Duma para la agitación revolucionaria y fundando un
magnífico periódico obrero de masas, la "Pravda",
el Partido educó a una nueva generación de obreros
revolucionarios, la generación de los "pravdistas".
Esta promoción de obreros se mantuvo, durante los años
de la guerra imperialista, fiel a la bandera del
internacionalismo y de la revolución proletaria. Más
tarde, constituyó el núcleo del Partido bolshevique en
las jornadas de la Revolución de Octubre de 1917.
En
vísperas de la guerra imperialista, el Partido bolshevique dirigía
las acciones revolucionarias de la clase obrera. Estas
acciones eran combates de avanzada, a los que puso fin
la guerra imperialista, pero que fueron reanudados
tres años más tarde para el derrocamiento del zarismo.
El Partido bolshevique entraba
en la dura etapa de la guerra imperialista con las
banderas del internacionalismo proletario desplegadas.
VI.
El Partido Bolshevique durante
el periodo de la guerra imperialista. La segunda
Revolución en Rusia (1914-marzo de 1917) > Ver indice
La
guerra imperialista estalló como consecuencia de la
desigualdad de desarrollo de los países capitalistas,
como consecuencia de la ruptura del equilibrio entre
las principales potencias, como consecuencia de la
necesidad en que se veían los imperialistas de
proceder a un nuevo reparto del mundo por medio de la
guerra y de crear un nuevo equilibrio de fuerzas.
La
guerra no habría adquirido un carácter tan desastroso,
y hasta es probable que no hubiera llegado a tomar
tales proporciones, si los partidos de la Segunda
Internacional no hubiesen traicionado la causa de la
clase obrera, si no hubiesen infringido los acuerdos
de los congresos de la Segunda Internacional contra la
guerra, si se hubiesen decidido a proceder activamente
y poner en pie a la clase obrera contra sus propios
gobiernos imperialistas, contra los incendiarios de la
guerra.
El
Partido bolshevique fue
el único partido proletario que se mantuvo fiel a la
causa del socialismo y del internacionalismo,
organizando la guerra civil contra su propio gobierno
imperialista. Todos los demás partidos de la Segunda
Internacional, vinculados con la burguesía a través de
su grupo dirigente, resultaron estar entregados de
pies y manos al imperialismo, desertaron al campo de
los imperialistas.
La
guerra, reflejo de la crisis general del capitalismo,
agudizó esta crisis y debilitó al capitalismo mundial.
Los obreros de Rusia y el Partido bolshevique fueron
los primeros del mundo que supieron aprovechar
eficazmente la debilidad del capitalismo para romper
el frente imperialista, derribar al zar y crear los
Soviets de diputados obreros y soldados.
Las
grandes masas de la pequeña burguesía, de los soldados
e incluso de los obreros, embriagadas por los primeros
éxitos de la revolución y confiadas en las seguridades
que les deban los mensheviques y socialrevolucionarios de que en
adelante todo marcharía bien,
se dejaron llevar de la confianza en el Gobierno
provisional, apoyaron a éste.
Ante
el Partido bolshevique se
planteaba la tarea de explicar a las masas de obreros
y soldados, embriagadas por los primero éxitos, que
aun había un largo trecho que recorrer hasta el
triunfo total de la revolución, que mientras el Poder
se hallase en manos de los Gobierno provisional de la
burguesía y mandasen en los Soviets los oportunistas,
los mensheviques y socialrevolucionarios, el
pueblo no obtendría la paz, ni la tierra ni el pan;
que, para que la victoria fuese completa, era
necesario dar un paso más hacia adelante y entregar el
Poder a los Soviets.
Tomo II
VII.
El Partido Bolshevique durante
el periodo de preparación y realización de la
Revolución Socialista de Octubre (Abril 1917-1918)
> Ver indice
Durante
los ocho meses que van desde febrero a octubre de
1917, el Partidobolshevique realiza una
dificilísima labor: conquista la mayoría de la clase
obrera y, dentro de los Soviets, atrae al lado de la
Revolución Socialista a millones de campesinos.
Arranca a estas masas a la influencia de los partidos
pequeño-burgueses (socialrevolucionarios, mensheviques,
anarquistas) y va desenmascarando paso a paso, la
política de estos partidos, dirigida contra los
intereses de los trabajadores. El Partido bolshevique despliega
una labor política gigantesca en el frente y en la
retaguardia, preparando a las masas para la Revolución
Socialista de Octubre.
Los
momentos decisivos en la historia del Partido bolshevique durante
este periodo, fueron: la llegada de Lenin de la
emigración, sus Tesis de Abril, la Conferencia de
Abril del Partido y el VI Congreso de éste. Los
acuerdos del Partido infundieron a la clase obrera
fuerza y seguridad en el triunfo y le dieron
soluciones para los problemas más importantes de la
Revolución. La Conferencia de Abril encaminó al
Partido hacia la lucha por el paso de la revolución democráticoburguesa a la
revolución socialista. El VI Congreso orientó al
Partido hacia la insurrección armada contra la
burguesía y su gobierno provisional.
Los
partidos oportunistas, socialrevolucionarios y mensheviques,
anarquistas y demás partidos no comunistas, coronaron
su trayectoria: todos ellos se convirtieron, ya antes
de la Revolución de Octubre en partidos burgueses,
defendiendo la integridad y la conservación del
régimen capitalista. Sólo el Partido bolsheviquedirigió a las masas
en su lucha por el derrocamiento de la burguesía y la
instauración del Poder de los Soviets.
Al
mismo tiempo, los bolsheviques aplastaron
los intentos de los capituladoresdentro del
partido, los intentos de Zinoviev, Kamenev, Rykov, Bujarin, Trotski,Piatakov y otros de
desviar al Partido del camino de la Revolución
Socialista.
La
clase obrera, dirigida por el Partido bolshevique, aliada a los
campesinos pobres y apoyada por los soldados y
marinos, derribó el Poder de la burguesía, instauró el
Poder de los Soviets, fundó un nuevo tipo de Estado,
el Estado soviético socialista, abolió la propiedad de
los terratenientes sobre la tierra, entregó ésta en
disfrute a los campesinos, nacionalizó toda la tierra
del país, expropió a los capitalistas, puso término a
la guerra conquistando la paz, obtuvo la necesaria
tregua y creó con ello las condiciones indispensables
para el desarrollo de la construcción socialista.
La
Revolución Socialista de Octubre destruyó el
capitalismo, arrebató a la burguesía los medios de
producción y convirtió las fábricas y empresas
industriales, la tierra, los ferrocarriles y los
bancos en propiedad de todo el pueblo, en propiedad
social.
Instauró
la dictadura del proletariado y entregó la dirección
de un inmenso Estado a la clase obrera, convirtiéndola
con ello en clase dominante.
Con
esto, la Revolución Socialista de Octubre abre en la
historia de la Humanidad una nueva era, la era de las
revoluciones proletarias.
VIII.
El Partido Bolshevique durante
el periodo de la intervención militar extranjera y
de la guerra civil (1918-1920) > Ver indice
Los
terratenientes y capitalistas, derrotados por la
Revolución de Octubre, en unión de los generales
blancos se confabularon a expensas de los intereses de
su patria, con los gobiernos de los países de la
Entente para desencadenar una agresión militar
conjunta contra al país de los Soviets y derrocar el
Poder Soviético. Sobre estas bases se organizó la
intervención armada de la Entente y la sublevación de
los guardias blancos en la periferia de Rusia, a
consecuencia de las cuales el País Soviético quedó
aislado de sus centros de aprovisionamiento y de sus
bases de materias primas.
La
derrota militar de Alemania y la liquidación de la
guerra de las dos coaliciones imperialistas de Europa
condujeron al fortalecimiento de la Entente y al
recrudecimiento de la intervención, creando nuevas
dificultades al país de los Soviets.
En
cambio, la revolución en Alemania y el movimiento
revolucionario iniciado en los países de Europa
crearon una situación internacional favorable para el
Poder Soviético y aliviaron la situación del país de
los Soviets.
El
Partido bolshevique puso
en pie a los obreros y a los campesinos para la guerra
de salvación
de la Patria, contra los anexionistas
extranjeros y los guardias blancos burgueses y
terratenientes. La República Soviética y su Ejército
Rojo fueron aplastando una tras otra a todas las
criaturas de la Entente: Kolchak, Yudenich,Denikin, Krasnov y Wrangel, y arrojaron de
Ucrania y Bielorrusia a otra más, aPilsudski,
rechazando con ello la intervención armada extranjera
y limpiando de tropas intervencionistas todo el
territorio soviético.
Por
tanto, la primera agresión armada del capital
internacional contra el país del socialismo terminó
con una bancarrota completa de aquel.
Los
partidos derrotados por la revolución, los socialrevolucionarios, losmensheviques, los anarquistas,
los nacionalistas, apoyaron durante el periodo de la
intervención armada a los generales blancos y a los
intervencionistas, organizaron complots
contrarrevolucionarios contra la República de los
Soviets y actos de terrorismo contra los militantes
soviéticos. Estos partidos, que antes de la Revolución
de Octubre habían llegado a tener cierta influencia
entre la clase obrera, durante el periodo de la guerra
civil quedaron completamente desenmascarados a los
ojos de las masas del pueblo como partidos
contrarrevolucionarios.
El
periodo de la guerra civil y de la intervención armada
marca el hundimiento político de estos partidos y el
triunfo definitivo del Partido Comunista en el País
Soviético.
IX.
El Partido Bolshevique durante
el periodo de transición a la labor pacífica de
restauración de la economía nacional (1921-1925)
> Ver indice
Los
años de transición a la labor pacífica de restauración
de la Economía nacional son uno de los periodos de
mayor responsabilidad en la historia del Partidobolshevique. En una tensa
situación, el Partido supo llevar a cabo el difícil
viraje de la política del comunismo de guerra a la
nueva política económica. El Partido fortaleció la
alianza entre los obreros y los campesinos sobre una
nueva base económica. Fue fundada la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Por
el camino de la nueva política económica, se lograron
éxitos decisivos en punto a la restauración de la
Economía nacional. El país de los Soviets recorrió con
éxito la etapa de restauración en el desarrollo de la
Economía nacional y comenzó a pasar a la nueva etapa,
a la etapa de la industrialización del país.
El
paso de la guerra civil a la labor de edificación
pacífica del socialismo fue acompañado, principalmente
en los primeros tiempos, por grandes dificultades. Los
enemigos del bolshevismo, los elementos
contrarios al Partido bolsheviqueemboscados dentro
de sus filas, mantuvieron, a lo largo de todo este
periodo, una lucha desesperada contra el Partido
leninista. A la cabeza de estos elementos contrarios
al Partido figuraba Trotski, teniendo como
lugarteniente en esta lucha aKamenev, Zinoviev y Bujarin. Los elementos de la
oposición pretendieron desarticular las filas del
Partido bolshevique después
de la muerte de Lenin, escindir al Partido y
contagiarle su falta de fe en el triunfo del
socialismo en la U.R.S.S. En el fondo, los trotskistas
intentaban crear en la U.R.S.S. una organización
política de la nueva burguesía, otro partido, el
partido de la restauración capitalista.
El
Partido apretó sus filas bajo la bandera de Lenin en
torno a su Comité Central leninista, en torno al
camarada Stalin, e infligió una derrota, tanto a los
trotskistas como a sus nuevos amigos de Leningrado, a
la nueva oposición de Zinoviev yKamenev.
Después
de acumular fuerzas y recursos, el Partido bolshevique condujo
al país hacia una nueva etapa histórica, hacia la
etapa de la industrialización socialista.
X.
El Partido Bolshevique en
la lucha por la industrialización socialista del
país (1926-1929) > Ver indice
En
la lucha por la industrialización socialista del país,
el Partido hubo de vencer, en los años de 1926 a 1929,
enormes dificultades de orden interior e
internacional. Los esfuerzos del Partido y de la clase
obrera condujeron al triunfo de la política de la
industrialización socialista del País Soviético.
Fue
resuelto, en lo fundamental, uno de los problemas más
difíciles que planteaba la industrialización: el
problema de la acumulación de los recursos necesarios
para la construcción de la industria pesada. Se
pusieron los cimientos de una industria pesada, capaz
de equipar de nuevo toda la Economía nacional.
Fue
aprobado el primer Plan quinquenal de edificación del
socialismo. Se desarrolló, en proporciones
gigantescas, la construcción de nuevas fábricas, sovjoses ycoljoses.
Estos
avances en el camino del socialismo fueron acompañados
por una agudización de la lucha de clases dentro del
país y por un recrudecimiento de la lucha en el seno
del Partido. Los resultados más importantes de esta
lucha fueron: el aplastamiento de la resistencia de
los kulaks,
el desenmascaramiento del bloque de los capituladorestrotskistas-zinovievistas como
un bloque antisoviético, el desenmascaramiento de loscapituladores de
derecha como agentes de los kulaks, la expulsión de los
trotskistas del Partido, el reconocimiento de que las
ideas de éstos y de los oportunistas de derecha eran
incompatibles con la permanencia dentro del P.C. (b)
de la U.R.S.S.
Derrotados
ideológicamente por el Partido bolshevique y
habiendo perdido toda base de actuación entre la clase
obrera, los trotskistas dejaron de ser una corriente
política para convertirse en una pandilla de arrivistas sin
principios y estafadores políticos, en una banda de
falsarios políticos.
Puestos
los cimientos de la industria pesada, el Partido
movilizó a la clase obrera y a los campesinos para la
ejecución del primer Plan quinquenal de reconstrucción
socialista de la U.R.S.S.; se extendió por todo el
país la emulación socialista de millones de
trabajadores; se levantó una potente oleada de
entusiasmo en el trabajo y surgió una nueva disciplina
del trabajo.
Este
periodo termina con el año del gran viraje, que
registró éxitos gigantescos del socialismo en la
industria y los primero éxitos importantes logrados en
el terreno de la agricultura, el viraje de los
campesinos medios hacia los coljoses y
el comienzo del movimiento coljosiano de
masas.
XI.
El Partido Bolshevique en
la lucha por la colectivización de la agricultura
(1939-1934) > Ver indice
En
los años de 1930 a 1934, el Partido bolshevique resolvió
la tarea histórica más difícil de la revolución
proletaria, después de la conquista del Poder: la de
llevar a millones de pequeños propietarios campesinos
a la senda de los coljoses, a la senda del
socialismo.
La
liquidación de los kulaks, como clase explotadora
más numerosa, y el encauzamiento de las grandes masas
campesinas por la senda de los coljosescondujeron a la
destrucción de las últimas raíces del capitalismo en
el país, al triunfo total del socialismo en la
agricultura y a la consolidación definitiva del Poder
Soviético en el campo.
Después
de vencer una serie de dificultades de organización,
los coljoses se afianzaron
definitivamente y comenzaron a marchar por la senda de
una vida próspera.
Como
resultado de la ejecución del primer Plan quinquenal,
se levantaron en el País Soviético los cimientos
inconmovibles de la Economía socialista: se construyó
una industria pesada socialista de primera clase y una
agricultura colectiva mecanizada, se acabó con el paro
forzoso y con la explotación del hombre por el hombre,
y se crearon las condiciones necesarias para el
mejoramiento ininterrumpido de la situación material y
cultural de los trabajadores de la Patria socialista.
Estos
éxitos gigantescos fueron logrados por la clase
obrera, por los coljosianos y
por todos los trabajadores del País Soviético, gracias
a la política intrépida, revolucionaria y sabia del
Partido y del Gobierno.
El
cerco capitalista, aspirando a debilitar y minar la
potencia de la Unión Soviética, reforzó su "trabajo"
encaminado a organizar dentro de la U.R.S.S. bandas de
asesinos, saboteadores y de espías. La actividad
hostil contra la U.R.S.S. del cerco capitalista
recrudeció especialmente después del ascenso al Poder
de los fascistas en Alemania y el Japón. Los
trotskistas y los zinovievistas entraron
al servicio del fascismo, como criados leales,
dispuestos a cometer actos de espionaje, de sabotaje,
de terrorismo y de diversionismo, dispuestos a
laborar por la derrota de la U.R.S.S., todo en nombre
de la restauración del capitalismo.
El
Poder Soviético castigó con mano férrea a estos
abortos del género humano y les dio implacablemente su
merecido, como a verdaderos enemigos del pueblo y
traidores a la patria.
XII.
El Partido Bolshevique en
la lucha por el coronamiento de la edificación de la
sociedad socialista e implantación de la nueva
constitución (1935-1937) > Ver indice
Los trabajadores de la
U.R.S.S. -los obreros, los campesinos, los
intelectuales- habían cambiado profundamente durante
los años de la edificación socialista.
La clase obrera había
dejado de ser una clase explotada, privada de los
medios de producción, como lo es bajo el capitalismo.
Había destruido el capitalismo, arrebatado a los
capitalistas los medios de producción, para
convertirlos en propiedad social. Había dejado de ser
un proletariado, en el sentido estricto y antiguo de
esta palabra. El proletariado de la U.R.S.S., en cuyas
manos se halla el Poder del Estado, se ha convertido
en una clase totalmente nueva. Se ha convertido en una
clase obrera emancipada de la explotación, que ha
destruido el sistema de la Economía capitalista e
instaurado la propiedad socialista sobre los medios de
producción; es decir, en una clase obrera como jamás
la había conocido la historia de la Humanidad.
No menos profundos
eran los cambios que se habían operado en la situación
de los campesinos de la U.R.S.S. En los viejos
tiempos, más de dos decenas de millones de
explotaciones campesinas pequeñas y medias, sueltas y
desperdigadas, trabajaban mortecinamente sus parcelas.
Cultivaban la tierra, valiéndose de una técnica
atrasada; eran explotadas por los terratenientes, por
los kulaks,
por los comerciantes, por los especuladores, por los
usureros, etc. Ahora, ha surgido en la U.R.S.S. un
tipo completamente nuevo de campesino: ya no hay
terratenientes nikulaks,
comerciantes ni usureros que puedan explotarle. La
inmensa mayoría de las explotaciones campesinas ha
entrado en los coljoses, basados, no en la
propiedad privada sobre los medios de producción, sino
en la propiedad colectiva y en el régimen de trabajo
colectivo. Es éste un nuevo tipo de campesinos, libre
de toda explotación. Este tipo de campesino no lo
había conocido tampoco, hasta ahora, la historia de la
Humanidad.
Han cambiado también
los intelectuales de la U.R.S.S. Son ya, en masa,
intelectuales totalmente nuevos. En su mayoría, han
salido del seno de los obreros y de los campesinos. No
sirven ya, como los antiguos intelectuales, al
capitalismo, sino al socialismo. El intelectual ha
pasado a ser miembro con plenitud de derechos de la
sociedad socialista. Estos intelectuales construyen la
nueva sociedad, la sociedad socialista, del brazo de
los obreros y campesinos. Son un tipo nuevo de
intelectuales, puestos al servicio del pueblo y
emancipados de toda explotación. Este tipo de
intelectuales no lo había conocido tampoco la historia
de la Humanidad.
De este modo, se van
borrando las fronteras de clase entre los trabajadores
de la U.R.S.S., va desapareciendo el antiguo
exclusivismo de clase. Ceden y se borran las
contradicciones económicas y políticas entre los
obreros, los campesinos y los intelectuales. Se ha
creado la base para la unidad moral y política de la
sociedad.
Estos profundos
cambios operados en la vida de la U.R.S.S., estos
éxitos decisivos del socialismo en la U.R.S.S.
encontraron su expresión en la nueva Constitución de
la Unión Soviética.
Con arreglo a esta
Constitución, la sociedad soviética está formada por
dos clases hermanas, los obreros y los campesinos,
entre las cuales existen aún ciertas diferencias de
clase. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas
es un Estado Socialista de obreros y campesinos.
La base política de la
U.R.S.S. la constituyen los Soviets de diputados de
los trabajadores que han crecido y se han robustecido,
como resultado del derrocamiento del Poder de los
terratenientes y capitalistas y de la conquista de la
dictadura del proletariado.
En la U.R.S.S., todo
el Poder pertenece a los trabajadores de la ciudad y
del campo, representados por los Soviets de diputados
de los trabajadores.
El órgano superior del
Poder del Estado, en la U.R.S.S., es el Soviet Supremo
de la U.R.S.S.
El Soviet Supremo de
la U.R.S.S., formado por dos Cámaras iguales en
derechos, el Soviet de la Unión y el Soviet de las
Nacionalidades, es elegido por los ciudadanos de la
U.R.S.S., por un plazo de cuatro años, sobre la base
del sufragio universal, igual, directo y secreto.
Las elecciones al
Soviet Supremo de la U.R.S.S., así como a todos los
Soviets de diputados de los trabajadores, se hacen por
sufragio universal.
Esto quiere decir que todos los ciudadanos de la
U.R.S.S. que hayan cumplido los 18 años, cualquiera
que sea su raza y nacionalidad, su credo religioso, su
grado de instrucción, su residencia, su origen social,
su situación económica y su conducta en el pasado,
tienen derecho a participar en las elecciones a
diputados y a ser elegidos, con excepción de los
alienados y de las personas privadas de sus derechos
electorales por sentencia judicial.
Las elecciones a
diputado se hacen por sufragio igual.
Esto quiere decir que cada ciudadano tiene un solo
voto y que todos los ciudadanos toman parte en las
elecciones sobre bases iguales.
Las elecciones a
diputados son directas.
Esto quiere decir que las elecciones a todos los
Soviets de diputados de los trabajadores, desde los
Soviets rurales y urbanos hasta el Soviet Supremo de
la U.R.S.S., son efectuadas por los ciudadanos por vía
directa, es decir, votando directamente a los
diputados.
El Soviet Supremo de
la U.R.S.S. elige, en sesión conjunta de ambas
Cámaras, a la Comisión Permanente del Soviet Supremo y
al Consejo de Comisarios del Pueblo de la U.R.S.S.
La base económica de
la Unión Soviética la constituyen el sistema
socialista de Economía y la propiedad socialista sobre
los medios de producción. En la U.R.S.S., se aplica el
principio del socialismo: "De cada uno, según su
capacidad, a cada uno, según su trabajo".
Se garantiza a todos
los ciudadanos de la U.R.S.S. el derecho al trabajo,
el derecho al descanso, el derecho a la instrucción,
el derecho al aseguramiento material en su vejez en
caso de enfermedad o de incapacitación para el
trabajo.
La mujer disfruta de
derechos iguales al hombre en todos los dominios de la
vida.
La igualdad de
derechos de todos los ciudadanos de la U.R.S.S.,
independientemente de su nacionalidad y raza, es ley
intangible.
Se reconoce a todos
los ciudadanos la libertad de conciencia y también la
libertad de propaganda antirreligiosa.
La Constitución
garantiza -en interés de la consolidación de la
sociedad socialista- la libertad de palabra, de
prensa, de reunión y de mítines, el derecho de
agruparse en organizaciones sociales, la
inviolabilidad de la personalidad, la inviolabilidad
del domicilio y del secreto de la correspondencia y el
derecho de asilo para los ciudadanos extranjeros
perseguidos por defender los intereses de los
trabajadores, por sus actividades científicas o por la
lucha en pro de la liberación nacional.
Al mismo tiempo, la
nueva Constitución impone a todos los ciudadanos de la
U.R.S.S. serios deberes: cumplir las leyes, acatar la
disciplina en el trabajo, cumplir honradamente sus
deberes sociales, respetar las reglas de convivencia
de la sociedad socialista, salvaguardar y fortalecer
la propiedad social, socialista, y defender la patria
socialista.
"La defensa de la
Patria es deber sagrado de todos los ciudadanos de la
U.R.S.S.".
Hablando del derecho
de los ciudadanos a agruparse en diferentes
organizaciones, la Constitución estampa en uno de sus
artículos las palabras siguientes:
"Los ciudadanos más
activos y conscientes de la clase obrera y de las
otras capas de trabajadores se agrupan en el Partido
Comunista (bolshevique) de
la U.R.S.S., que es el destacamento de vanguardia de
los trabajadores en su lucha por el afianzamiento y
desarrollo del régimen socialista y el núcleo
dirigente de todas las organizaciones de trabajadores,
tanto sociales como del Estado".
El VIII Congreso de
los Soviets aprobó y sancionó por unanimidad el
proyecto de nueva Constitución de la U.R.S.S.
El país de los Soviets
obtuvo así una nueva Constitución, la Constitución del
triunfo del socialismo y de la democracia obrera y
campesina.
De este modo, la
Constitución vino a consagrar el hecho de alcance
histórico-universal de que la U.R.S.S. ha entrado en
una nueva etapa de desarrollo, en la etapa de
coronamiento de la edificación de la sociedad
socialista y de transición gradual hacia la sociedad
comunista, en la que el principio a que se acomodará
la dirección de la vida social será el principio
comunista: "De cada uno, según su capacidad, a cada
uno, según sus necesidades".
Conclusión > Ver indice
¿Cuáles
son los resultados fundamentales del camino histórico
recorrido por el Partido bolshevique?
¿Qué
nos enseña la historia del Partido Comunista (bolshevique)
de la U.R.S.S.?
1)
La historia del Partido bolshevique nos
enseña, ante todo, que el triunfo de la revolución
proletaria, el triunfo de la dictadura del
proletariado es imposible sin un partido
revolucionario del proletariado, libre de oportunismo,
intransigente frente a los oportunistas y capituladores, y
revolucionario frente a la burguesía y al Poder de su
Estado.
La
historia del Partido bolshevique nos
enseña que el dejar al proletariado sin un partido así
equivale a dejarle sin dirección revolucionaria; y el
dejarle sin dirección revolucionaria equivale a hacer
fracasar la causa de la revolución proletaria.
La
historia del Partido bolshevique nos
enseña que este partido no puede ser un partido
socialdemócrata corriente del tipo de los de la Europa
occidental, educado en una situación de paz social,
que marcha a remolque de los oportunistas, sueña con
"reformas sociales" y teme a la revolución social.
La
historia del Partido bolshevique nos
enseña que este partido sólo puede ser un partido de
nuevo tipo, un partido marxista-leninista, el Partido
de la revolución social, capaz de preparar al
proletariado para los combates decisivos contra la
burguesía y de organizar el triunfo de la revolución
proletaria.
Eso
es, en la U.R.S.S., el Partido bolshevique.
"En
el periodo prerrevolucionario -dice el camarada
Stalin- en el periodo de evolución más o menos
pacífica, en que los partido de la Segunda
Internacional representaban la fuerza predominante
dentro del movimiento obrero, y las formas
parlamentarias de lucha se consideraban como
fundamentales, en estas condiciones, el Partido no
tenía ni podía tener la grande y decisiva importancia
que adquirió más tarde, bajo las condiciones de los
choques revolucionarios abiertos. Kautski, defendiendo a la
Segunda Internacional contra quienes la atacaban, dice
que los partidos de la Segunda Internacional son
instrumentos de paz y no de guerra, y que precisamente
por esto resultaron ser impotentes para emprender nada
serio durante la guerra, en el periodo de las acciones
revolucionarias del proletariado. Y esto es totalmente
exacto. Pero, ¿qué significa esto? Significa que los
partidos de la Segunda Internacional son inservibles
para la lucha revolucionaria del proletariado, que no
son partidos combativos del proletariado que conducen
a éste al Poder, sino aparatos electorales adaptados a
las elecciones al parlamento y a la lucha
parlamentaria. Esto explica precisamente el hecho de
que, durante el periodo de predominio de los
oportunistas de la Segunda Internacional, la
organización política fundamental del proletariado no
fuese el partido, sino la fracción parlamentaria. Es
sabido que en este periodo, el partido era, en
realidad, un apéndice de la fracción parlamentaria y
un elemento puesto al servicio de ésta. No hace falta
demostrar que, en tales condiciones y con semejante
partido al frente, no se podía ni hablar de preparar
al proletariado para la revolución.
Pero
las cosas cambiaron radicalmente al entrar en el nuevo
periodo. Este nuevo periodo es el periodo de los
choques abiertos entre las clases, el periodo de las
acciones revolucionarias del proletariado, el periodo
de la revolución proletaria, el periodo de la
preparación directa de las fuerzas para el
derrocamiento del imperialismo y la toma del Poder por
el proletariado. Este periodo plantea ante el
proletariado nuevas tareas de reorganización de toda
la labor del Partido en un sentido nuevo,
revolucionario, de educación de los obreros en el
espíritu de la lucha revolucionaria por el Poder, de
preparación y concentración de las reservas, de
alianza con los proletarios de los países vecinos, de
establecimiento de sólidos vínculos con el movimiento
de liberación de las colonias y de los países
dependientes, etc, etc. Pensar que estas
tareas nuevas pueden resolverse con las fuerzas de los
viejos partidos socialdemócratas, educados bajo las
condiciones pacíficas del parlamentarismo, equivale a
condenarse a una desesperación sin remedio, a una
derrota ineluctable. Tener que afrontar estas tareas
con los viejos partidos al frente equivale a
encontrarse completamente desarmados. ¿Hace falta,
acaso, demostrar que el proletariado no podía
resignarse a semejante situación?
De
aquí la necesidad de un nuevo partido, de un partido
combativo, de un partido revolucionario, lo bastante
intrépido para conducir a los proletarios a la lucha
por el Poder, lo bastante experto para orientarse en
las condiciones complejas de la situación
revolucionaria y lo bastante flexible para eludir
todos y cada uno de los escollos que se interponen en
el camino hacia sus fines.
Sin
un partido así no se puede ni pensar en el
derrocamiento del imperialismo, en la conquista de la
dictadura del proletariado.
Este
nuevo partido es el Partido del leninismo" (Stalin,
"Problemas del Leninismo", págs. 62-63, ed. rusa).
2)
La historia del Partido nos enseña, asimismo, que el
Partido de la clase obrera no puede cumplir su misión
de dirigente de su clase, no puede cumplir su misión
de organizador y dirigente de la revolución
proletaria, si no posee la teoría de vanguardia del
movimiento obrero, si no posee la teoría
marxista-leninista.
La
fuerza de la teoría marxista-leninista consiste en que
da al Partido la posibilidad de orientarse dentro de
la situación, de comprender el nexo interno que une
los acontecimientos que le rodean, de prever la marcha
de los acontecimientos y discernir, no sólo cómo y
hacia dónde se desarrollan los acontecimientos en el
presente, sino también cómo y hacia dónde habrán de
desarrollarse en el porvenir.
Sólo
un partido que posee la teoría marxista-leninista
puede avanzar con paso firme y conducir hacia adelante
a la clase obrera.
Por
el contrario, un partido que no posee la teoría
marxista-leninista, vese obligado
a vagar a tientas, pierde la seguridad en sus actos y
no es capaz de conducir a la clase obrera hacia
delante. Podría pensarse que el poseer la teoría
marxista-leninista significa aprender concienzudamente
las conclusiones y las tesis contenidas en las obras
de Marx, Engels y
Lenin, aprender a citarlas oportunamente y contentarse
con esto, creyendo que las conclusiones y las tesis
aprendidas se adaptan a cualquier situación, a todos
los casos de la realidad. Pero este modo de abordar la
teoría marxista-leninista es completamente falso. La
teoría marxista-leninista no puede considerarse como
un conjunto de dogmas, como un catecismo, como un
símbolo de la fe; ni a los marxistas, como eruditos
pedantes y exegetas. La teoría marxista-leninista es
la ciencia del desarrollo de la sociedad, la ciencia
del movimiento obrero, la ciencia de la revolución
proletaria, la ciencia de la edificación de la
sociedad comunista. Y, como ciencia, no está ni puede
estar estancada, sino que se desarrolla y se
perfecciona. Es evidente que, en su desarrollo, no
puede menos de enriquecerse con la nueva experiencia,
con los nuevos acontecimientos, y que algunas de sus
tesis y conclusiones no pueden menos de cambiar a lo
largo del tiempo, no pueden dejar de ser reemplazadas
por nuevas tesis y conclusiones, con arreglo a las
nuevas condiciones históricas.
Poseer
la teoría marxista-leninista no significa, ni mucho
menos, aprenderse todas sus fórmulas y conclusiones y
aferrarse a la letra de ellas. Para poseer la teoría
marxista-leninista hace falta, ante todo, aprender a
distinguir entre su letra y su esencia.
Poseer
la teoría marxista-leninista significa asimilar la esencia de ella y
aprender a aplicarla para resolver los problemas
prácticos del movimiento revolucionario en las
diversas condiciones de la lucha de clases del
proletariado.
Poseer
la teoría marxista-leninista significa saber
enriquecer esta teoría con la nueva experiencia del
movimiento revolucionario, saber enriquecerla con
nuevas tesis y conclusiones, saber desarrollarla
e impulsarla, sin retroceder ante la necesidad
de reemplazar, partiendo de la esencia de la teoría,
algunas de sus tesis y conclusiones, caducas ya, por
otras nuevas, con arreglo a la nueva situación
histórica.
La
teoría marxista-leninista no es un dogma, sino una
guía para la acción.
Hasta
la segunda revolución rusa (febrero), los marxistas de
todos los países partían del criterio de que la
república democrática parlamentaria era la forma de
organización política de la sociedad más conveniente
para el periodo de transición del capitalismo al
socialismo. Es cierto que Marx había señalado ya en la
década del 70 del siglo pasado que la forma más
conveniente de la dictadura del proletariado no era la
república parlamentaria, sino una organización
política del tipo de la Comuna de París. Pero,
desgraciadamente, esta indicación de Marx no fue
desarrollada en sus obras y cayó en el olvido. Además,
la autorizada declaración hecha por Engelsen su crítica del
proyecto de programa de Erfurt, en 1891, de que "la
república democrática... es... la forma específica
para la dictadura del proletariado", no dejaba lugar a
duda en el sentido de que los marxistas seguían
considerando la república democrática como la forma
política de la dictadura del proletariado. Esta tesis
deEngels sirvió
más tarde de orientación a todos los marxistas,
incluyendo a Lenin. Sin embargo, la revolución rusa de
1905 y, sobre todo, la de febrero de 1917 destacaron
una forma nueva de organización política de la
sociedad: los Soviets de diputados obreros y
campesinos. Basándose en el estudio de la experiencia
de las dos revoluciones rusas y partiendo de la teoría
del marxismo, Lenin llegó a la conclusión de que la
forma política mejor para la dictadura del
proletariado no es la República democrática
parlamentaria, sino la república de los Soviets. En
abril de 1917, en el periodo de transición de la
revolución burguesa a la revolución socialista, Lenin
lanzó, basándose en esto, la consigna de organizar la
república de los Soviets, como la mejor forma política
de la dictadura del proletariado. Los oportunistas de
todos los países se aferraban a la república
parlamentaria, acusando a Lenin de volver la espalda
al marxismo y hundir la democracia. Pero era Lenin,
naturalmente, y no los oportunistas, quien
representaba el auténtico marxismo y dominaba la
teoría marxista, ya que, mientras los oportunistas
tiraban de ella hacia atrás y convertían una de sus
tesis en un dogma, Lenin la impulsaba, enriqueciéndola
con la nueva experiencia.
¿Qué
habría sido del Partido, de la revolución proletaria,
del marxismo, si Lenin se hubiera plegado a la letra
del marxismo, en vez de decidirse a sustituir una de
sus viejas tesis, formulada por Engels, por la nueva tesis de
la república de los Soviets, que era la que
correspondía a la nueva situación histórica? El
Partido habría vagado en las tinieblas, los Soviets
habrían sido desorganizados, no tendríamos hoy un
Poder Soviético, y la teoría marxista habría sufrido
un serio descalabro. Con ello, habría salido perdiendo
el proletariado y habrían salido ganando sus enemigos.
El
oportunismo no consiste siempre en renegar
abiertamente de la teoría marxista o de alguna de sus
y conclusiones. A veces, el oportunismo se manifiesta
en el intento de aferrarse a determinadas tesis
aisladas del marxismo, que han comenzado ya a
envejecer, y de convertirlas en dogmas, para contener
de este modo el desarrollo ulterior del marxismo y con
él, consiguientemente, el desarrollo del movimiento
revolucionario del proletariado.
Sin
exageración se puede afirmar que, después de la muerte
de Engels,
los únicos marxistas que impulsaron la teoría del
marxismo y la enriquecieron con la nueva experiencia,
bajo las nuevas condiciones de la lucha de clases del
proletariado, fueron el formidable Lenin y, después de
él, Stalin y los demás discípulos de Lenin.
Precisamente
por eso, porque Lenin y los leninistas impulsaron la
teoría marxista, el leninismo es el desarrollo
ulterior del marxismo, el marxismo que corresponde a
las nuevas condiciones de la lucha de clases del
proletariado, el marxismo de la época del imperialismo
y de las revoluciones proletarias, el marxismo de la
época del triunfo del socialismo en la sexta parte de
Globo.
El
Partido bolshevique no
habría podido triunfar en octubre de 1917, si sus
cuadros de vanguardia no hubiesen poseído la teoría
del marxismo, si no hubiesen sabido ver en esta teoría
una guía para la acción, si no hubiesen sabido
impulsar la teoría marxista, enriqueciéndola con la
nueva experiencia de la lucha de clases del
proletariado.
Criticando
a los marxistas alemanes de Norteamérica que habían
tomado en sus manos la dirección del movimiento obrero
norteamericano, escribía Engels:
"Los
alemanes no han sabido hacer de su teoría la palanca
que pusiese en movimiento a las masas norteamericanas.
En su mayoría, ni ellos mismos comprenden esta teoría
y se comportan con ella de un modo doctrinario y
dogmático, creyendo que hace falta aprendérsela de
memoria, y que basta con esto para afrontar todas las
situaciones de la realidad. Para ellos, esta teoría es
un dogma y no una guía para la acción" (C. Marx y
F. Engels, t. XXVII, pág.
606).
Criticando
a Kamenev y a algunos
viejos bolsheviques que,
en abril de 1917, se aferraban a la vieja fórmula de
la dictadura democrático-revolucionaria del
proletariado y de los campesinos, en un momento en que
el movimiento revolucionario había rebasado esta
fórmula y exigía el paso a la revolución socialista,
Lenin escribía:
"Nuestra
doctrina no es un dogma, sino una guía para la acción,
han dicho siempre Marx y Engels, burlándose con razón
de los que aprenden de memoria y repiten mecánicamente
las "fórmulas", que, en el mejor de los casos, sólo
sirven para señalar las tareas generales,
que se modifican necesariamente con la situación
económica y política concreta de cada fase especial del
proceso histórico... Es necesario asimilarse la verdad
indiscutible de que el marxista debe tomar en cuenta
la vida real, los hechos precisos de la realidad y no continuar
aferrándose a la teoría del día anterior..." (Lenin,
t. XX, págs. 100-101, ed.
rusa).
3)
La historia del Partido nos enseña, además, que el
triunfo de la revolución proletaria es imposible sin
el aplastamiento de los partidos pequeñoburgueses que
actúan dentro de las filas de la clase obrera y
empujan a las capas rezagadas de ésta en los brazos de
la burguesía, quebrantando con ello la unidad de la
clase obrera.
La
historia del Partido es la historia de la lucha contra
los partidos pequeñoburgueses y de su aplastamiento:
contra los socialrevolucionarios, mensheviques, anarquistas y
nacionalistas. Sin vencer a estos partidos y
expulsarlos de las filas del proletariado, no hubiera
sido posible conseguir la unidad de la clase obrera, y
sin la unidad de la clase obrera, el triunfo de la
revolución proletaria habría sido irrealizable.
Sin
el aplastamiento de estos partidos, que al principio
laboraban por el mantenimiento del capitalismo y, más
tarde, después de la Revolución de Octubre, por su
restauración, habría sido imposible mantener la
dictadura del proletariado, derrotar a la intervención
armada extranjera y edificar el socialismo.
No
tiene nada de casual el hecho de que todos los
partidos pequeñoburgueses, que para engañar al pueblo
se bautizaban con el nombre de partidos
"revolucionarios" y "socialistas" -los socialrevolucionarios, los mensheviques,
los anarquistas, los nacionalistas- pasasen a ser
partidos contrarrevolucionarios ya antes de la
Revolución Socialista de Octubre, para convertirse más
tarde en agentes de los servicios de espionaje
extranjeros, en una banda de espías saboteadores,
agentesdiversionistas,
asesinos y traidores a la patria.
"En
la época de la revolución social -dice Lenin-, la
unidad del proletariado sólo puede realizarla el
Partido revolucionario extremo del marxismo, sólo
puede realizarse por medio de una lucha implacable
contra todos los demás partidos" (Lenin, t.
XXVI, pág. 50, ed. rusa).
4)
La historia del Partido nos enseña, asimismo, que el
Partido de la clase obrera no puede mantener la unidad
y la disciplina dentro de sus filas, no puede cumplir
con su misión de organizador y dirigente de la
revolución proletaria, no puede cumplir su misión de
constructor de la nueva sociedad socialista, sin una
lucha intransigente contra los oportunistas dentro de
sus propias filas, sin el aplastamiento de loscapituladores en su propio
seno.
La
historia del desarrollo de la vida interna del Partido bolshevique es la historia
de la lucha contra los grupos oportunistas dentro del
Partido y de su aplastamiento: contra los
"economistas", mensheviques, trotskistas, bujarinistas y portavoces
de las desviaciones nacionalistas.
La
historia del Partido bolshevique nos
enseña que todos estos grupos capituladoreseran, en el
fondo, agentes del menshevismo dentro
del Partido, sus satélites y continuadores. Al igual
que los mensheviques, cumplían la
misión de servir de vehículo a la influencia burguesa
dentro de la clase obrera y del Partido. Por eso, la
lucha por la liquidación de estos grupos dentro del
Partido era la continuación de la lucha por la
liquidación del menshevismo.
Sin
aplastar a los "economistas" y a los mensheviques, jamás se habría
logrado edificar el Partido y conducir a la clase
obrera a la revolución proletaria.
Sin
aplastar a los trotskistas y bujarinistas, jamás se habría
logrado preparar las condiciones necesarias para al
edificación del socialismo.
Sin
aplastar a los portavoces de las desviaciones
nacionalistas de todos los matices, jamás se habría
logrado educar al pueblo en el espíritu de
internacionalismo, no se habría logrado defender la
bandera de la fraternal amistad entre los pueblos de
la U.R.S.S., no se habría logrado edificar la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Podría
pensarse que los bolsheviques han
consagrado demasiado tiempo a luchar contra los
elementos oportunistas dentro del Partido, que han
exagerado la importancia de estos elementos. Pero esto
es completamente falso. No es posible tolerar en el
seno del Partido el oportunismo, como no es posible
tolerar la existencia de una úlcera en un organismo
sano. El Partido es el destacamento dirigente de la
clase obrera, su fortaleza de avanzada, su Estado
Mayor de combate. No es posible permitir que en el
Estado Mayor dirigente de la clase obrera haya gentes
pusilánimes, oportunistas, capituladores y
traidores. Luchar a vida o muerte contra la burguesía,
teniendo dentro del propio Estado Mayor, dentro de la
propia fortaleza, acapituladores y traidores,
es caer en la situación de quien se ve tiroteado desde
el frente y desde la retaguardia. Fácil es comprender
que la lucha, en estas condiciones, sólo puede
conducir a una derrota. El modo más fácil de tomar una
fortaleza es atacarla desde dentro. Para conseguir el
triunfo, lo primero que hace falta es limpiar el
Partido de la clase obrera, su Estado Mayor dirigente,
su fortaleza de avanzada, de capituladores, desertores,
esquiroles y traidores.
No
tiene nada de casual el hecho de que los trotskistas,
los bujarinistas,
los portavoces de desviaciones nacionalistas, luchando
contra Lenin y contra el Partido, hayan acabado como
acabaron los partidos menshevique y socialrevolucionario:
convirtiéndose en agentes de los servicios de
espionaje fascistas, convirtiéndose es espías, en
saboteadores, en asesinos, en agentes diversionistas, en traidores a
la patria.
"No
es posible triunfar
en la revolución proletaria, no
es posible defenderla,
teniendo en las propias filas a reformistas, a mensheviques. Esto es evidente
en el terreno de los principios. La experiencia de
Rusia y de Hungría lo confirma palpablemente... En
Rusia, hemos atravesado muchas
veces por
situaciones difíciles en que el régimen soviético
habría sido infaliblemente derrotado, si
hubiesen quedado mensheviques, reformistas,
demócratas pequeñoburgueses dentro de nuestro
Partido..." (Lenin, t. XXV, págs. 462-463,
ed. rusa).
"Si
nuestro Partido -dice el camarada Stalin- ha
conseguido forjar dentro de sus filas una unidad
interior y una cohesión nunca vista, se debe, ante
todo, al hecho de que supo limpiarse a tiempo de la
escoria del oportunismo, arrojar del Partido a los
liquidadores y mensheviques. Para desarrollar
y consolidar los partidos proletarios, hay que depurar
sus filas de oportunistas y reformistas, de socialimperialistas ysocialchovinistas, de socialpatriotas y socialpacifistas.
El Partido se fortalece depurándose de los elementos
oportunistas" (Stalin, "Problemas del
Leninismo", pág. 72, ed. rusa).
5)
La historia del Partido nos enseña, además, que el
Partido no puede cumplir su misión de dirigente de la
clase obrera, si, perdiendo la cabeza con los éxitos,
comienza a vanaglorariarse, si deja de
advertir las deficiencias de su labor, si teme
reconocer sus errores, si teme corregirlos a su debido
tiempo abierta y honradamente.
El
Partido es invencible, si no teme la crítica ni la
autocrítica, si no disimula los errores y deficiencias
de su labor, si enseña y educa los cuadros con el
ejemplo de los errores del trabajo del Partido y sabe
corregir estos errores a tiempo.
El
Partido se hunde, si oculta sus errores, si disimula
sus lados flacos, si encubre sus defectos con una
falsa exhibición de prosperidad, si no tolera la
crítica y la autocrítica, si se deja penetrar del
sentimiento de la fatuidad, si se deja llevar por el
narcisismo y comienza a dormirse sobre los laureles.
"La
actitud de un partido político ante sus errores es
-dice Lenin- uno de los criterios más importantes y
más fieles de la seriedad de ese partido y del
cumplimiento efectivo de sus deberes
hacia su clase y hacia las masas trabajadoras.
Reconocer abiertamente los errores, poner al
descubierto sus causas, analizar minuciosamente la
situación que los ha engendrado y examinar atentamente
los medios de corregirlos: esto es lo que caracteriza
a un partido serio, en esto es en lo que consiste el
cumplimiento de sus deberes, esto es educar e instruir
a la claseprimero,
y después a las masas"
(Lenin, t. XXV, pág. 200, ed. rusa).
Y
más adelante:
"Todos
los partidos revolucionarios que se han hundido hasta
ahora, se han hundido por dejarse llevar del engreimiento y no saber ver
en que consistía su fuerza y por
temor a hablar de sus debilidades. Pero
nosotros no nos hundiremos, porque no tenemos miedo a
hablar de nuestras debilidades y aprenderemos a
superarlas" (Lenin, t. XXVII, págs. 260-261,
ed. rusa).
6)
Finalmente, la historia del Partido, nos enseña que,
sin mantener amplios vínculos con las masas, sin
fortalecer constantemente estos vínculos, sin saber
escuchar atentamente la voz de las masas y comprender
sus necesidades más torturantes, sin ser capaz, no
sólo de enseñar a las masas, sino también de aprender
de ellas, el Partido de la clase obrera no puede ser
un verdadero partido de masas, capaz de arrastrar
consigo a las masas de millones de la clase obrera y
de todos los trabajadores.
El
Partido es invencible, si -como dice Lenin- sabe
"ligarse, aproximarse, por decirlo así, fundirse, en
cierto grado, con las más grandes masas trabajadoras,
en primer término, proletarias, pero también con la
masa trabajadora no-proletaria" (Lenin, t.
XXV, pág. 174, ed. rusa).
El
Partido se hunde, si se encierra en su estrecha concha
de partido, si se desliga de las masas, si se cubre de
moho burocrático.
"Se
puede reconocer como norma -dice el camarada Stalin-
que, mientras conserven el contacto con las grandes
masas del pueblo, los bolsheviques serán
invencibles. Y, al contrario, en cuanto se desliguen
de las masas y pierdan el contacto con ellas, en
cuanto se dejen cubrir por la herrumbre burocrática,
perderán toda su fuerza y quedarán anulados.
Los
griegos de la antigüedad tenían en su mitología un
héroe famoso, Anteo, que era, según la
leyenda, hijo de Poseidón, dios de los mares y de Gea,
diosa de la tierra. Anteo quería
mucho a su madre, que lo había dado a luz y lo había
criado y educado. No existía héroe al cual no hubiera
vencido dicho Anteo. Se consideraba como un
héroe invencible. ¿En qué consistía su fuerza?
Consistía en que, siempre que se sentía a punto de
verse vencido en la lucha contra un enemigo, tocaba la
tierra, su madre, que lo había dado a luz y criado, y
ésta le infundía nuevo vigor. Pero Anteo tenía
su punto débil: era el peligro de verse separado de la
tierra. Sus enemigos conocían esta debilidad suya y lo
acechaban. Y he aquí que un día, un enemigo se
aprovechó de esta debilidad, venciéndole. Este enemigo
era Hércules. ¿Cómo lo venció? Lo separó de la tierra
y lo levantó en vilo, quitándole la posibilidad de
tocar la tierra y ahogándole así en el aire.
A
mí me parece que los bolsheviques recuerdan
a Anteo,
el héroe de la mitología griega. Los mismo que Anteo, son fuertes, porque
mantienen contacto con su madre, las masas, las que
los dieron a luz, los criaron y educaron. Y mientras
mantengan el contacto con su madre, el pueblo, cuentan
con todas las posibilidades de ser invencibles.
En
esto está la clave de por qué la dirección bolshevique es
invencible" (Stalin, "Sobre las deficiencias
del trabajo del Partido").
Tales
son las enseñanzas fundamentales del camino histórico
recorrido por el Partido bolshevique.
Tomado
de Historia
del Partido Bolchevique de la URSS